La reforma de la fiscalidad del automóvil, una palanca para la reactivación económica
22 de febrero de 2012
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Ponentes

  • Miquel NadalMiquel Nadal

    Director de la Fundación RACC

  • Pedro NuenoPedro Nueno

    Profesor del IESE y profesor y Presidente del CEIBS (Shanghai)

El RACC, en esta Tribuna, reclama una reforma estructural de los impuestos vinculados al automóvil para incentivar la demanda y reflotar un sector económico que es estratégico para España.



Puntos básicos de la propuesta

Puntos básicos de la propuesta

La reforma propuesta por el RACC se sustenta en la convicción de que, en las circunstancias actuales, es imprescindible realizar actuaciones estructurales que puedan contribuir no sólo a dinamizar la economía a corto plazo, sino también a consolidar de manera permanente esta mejora.

Además, una reforma estructural de la fiscalidad del automóvil contribuirá de manera clara a la adquisición de vehículos más seguros y menos contaminantes y a su uso más consistente, con los beneficios sociales que ello comporta. Dicha reforma se articula en tres grandes elementos:

1) Supresión inmediata del impuesto de matriculación para relanzar la demanda. La desaparición de este impuesto podría comportar un aumento de las matriculaciones de hasta 250.000 unidades por año. La pérdida de recaudación por el impuesto de matriculación se compensaría con el incremento de recaudación fiscal por IVA (que se derivaría del incremento de la demanda), así como por la reducción de prestaciones por desempleo.

2) Afectación de los impuestos especiales para fomentar una movilidad más segura y sostenible. La recaudación procedente de la fiscalidad específica del automóvil, que en 2010 alcanzó los 15 mil millones de euros debe revertir al sistema de movilidad. En particular, un porcentaje de esa recaudación debería dedicarse a asegurar la inversión en mantenimiento de la red de carreteras (que supone unos 3.500 millones de euros anuales).

3) En el caso de aumento de la imposición especial sobre hidrocarburos, se propone la supresión progresiva del impuesto de circulación para gravar más el uso y menos la posesión. Lógicamente la eliminación de este impuesto exigiría el establecimiento de un sistema de compensación para las finanzas municipales de gestión eficiente y centralizada.

Esta reforma de la fiscalidad del automóvil, serviría por tanto para dinamizar la venta de vehículos de una manera estable, mucho más que los planes Renove o 2000E, que sólo han tenido efectos a corto plazo.

Más información en la documentación adjunta.

Documentación

El contexto

La demanda de automóviles en España se ha desplomado desde el año 2007, cayendo hasta niveles de principios de la década de los 90 del siglo pasado. Ello está suponiendo un aumento de la antigüedad del parque, con los consiguientes efectos negativos sobre la seguridad vial y el medio ambiente.

La producción, por su parte, después de un ajuste significativo, no se está desplomando a la par que la demanda interna gracias al salvavidas de las exportaciones. Una vez más, así, la industria del automóvil se está configurando como el principal motor económico de nuestro país.

En este contexto, la reforma de la fiscalidad del automóvil –una asignatura pendiente desde hace muchos años– se perfila como una herramienta clave para relanzar la demanda y apuntalar un sector que es estratégico para España.

En esta Tribuna de la Movilidad, el RACC presenta una propuesta que pretende racionalizar y simplificar los distintos impuestos que gravan el automóvil y que, en el contexto de profunda crisis por el que atraviesa nuestra economía, podría tener importantes efectos dinamizadores de la actividad a corto y medio plazo.

Vídeo. Automóvil y medio ambiente