El número de viajeros en los transportes públicos urbanos desciende un 2% en el año 2013
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El transporte público de viajeros ha caído en España un 2% en 2013 y ya acumula un descenso del 10% desde el inicio de la crisis económica (periodo 2008-2013). El medio de transporte público que más ha notado la pérdida de pasajeros es el metro, que en los dos últimos años ha caído un 9%, frente al descenso del 6% de los autobuses urbanos.

Hace pocas semanas el Instituto Nacional de Estadística hizo públicos los datos del transporte de viajeros de diciembre de 2013, con los que podemos completar el ciclo anual. Si nos fijamos en los transportes urbanos, vemos que habrían caído en conjunto un 2% respecto al año 2012. Esto se añade a un periodo de dificultades desde el inicio de la crisis, en 2008, que supone un 10% menos de viajeros en 2013 respecto a ese año. La mayor parte de dicho descenso se ha producido entre 2011 y 2013, periodo que acumula una pérdida de viajeros del 7%.

El descenso ha sido más intenso en los metropolitanos (-9%) que en los autobuses urbanos (-6%). En el primer caso, entre 2010 y 2011 parecía que se recuperaba el terreno perdido anteriormente. Pero a partir de la intensificación de la crisis, las pérdidas de viajeros en los metros de las ciudades que disponen de este medio de transporte han sido intensas, llegando al 4,5% anual entre 2011 y 2013. En el caso del transporte urbano con autobuses, el descenso ha sido más matizado (-6%) debido a que en los últimos cuatro meses de 2013 las tasas de variación interanual fueron positivas y han permitido cerrar el año con un descenso moderado del 0,5.

De hecho, este descenso se corresponde con la tendencia general de la movilidad, tanto en las ciudades como en carretera. Los casos de Madrid y de Barcelona, de las que disponemos de datos procedentes de las estadísticas municipales del tráfico y del transporte urbano, nos permiten afirmar que entre 2008 y 2012 tanto el tráfico –compuesto principalmente por vehículos privados– como los viajeros transportados han sufrido descensos porcentualmente significativos, que oscilan entre un 10 y un 5%, según el caso. Por los datos de estas ciudades se intuye que el transporte público urbano no acaba de captar completamente los viajeros que habrían abandonado el vehículo privado para usar otro modo de transporte.

Disponemos de pocos datos sobre los repartos modales del transporte en las áreas metropolitanas. En el caso de Barcelona, se publica la Encuesta de la movilidad en día laborable de la que disponemos ya de la referente a 2013. Los resultados indican que los principales modos de transporte en Barcelona ciudad y la primera corona del sistema tarifario integrado son los no motorizados –a pie y en bicicleta–, que representan el 53,0% y el 52,3%, respectivamente. En comparación con la encuesta de 2011, observamos cómo estos modos han aumentado ligeramente su participación en la movilidad urbana. Los desplazamientos a pie y en bicicleta eran en la primera fecha el 50,7% en Barcelona y el 51,9% en la primera corona STI.

El transporte público ha perdido peso relativo en la ciudad de Barcelona, pasando del 30,5% al 28,6%, entre 2011 y 2013 , mientras que en la primera corona STI mantiene el porcentaje (25,9%). En el mismo período, el transporte privado, a su vez, ha caído del 18,9% al 18,4% en la ciudad de Barcelona y del 22,3% al 21,8% en la primera corona STI. El caso de Barcelona ejemplifica el hecho de que la crisis ha afectado a la movilidad pero desplazando usuarios hacia modos de transporte gratuitos o de bajo coste –a pie y en bicicleta–, en vez de hacia el transporte público.

Un contexto de moderación general de los salarios y de aumento del paro deben haber afectado a la evolución del uso del transporte público. Según el Instituto Nacional de Estadística, los costes salariales habrían caído un 0,1% entre el último trimestre de 2011 y el de 2013, y el paro, a pesar de haber detenido su descenso, todavía estaría en una tasa del 26%.

También el aumento de las tarifas del transporte público urbano deben haber afectado a esta evolución. El gráfico adjunto recoge el precio del billete múltiple (en general el más usado) en diversas áreas metropolitanas entre los años 2011 y 2014. Más allá de las diferencias notables que se observan en los precios de los billetes en las distintas ciudades, cabe resaltar el importante aumento de precios que se ha registrado, en general, entre 2011 y 2014; en promedio el aumento ha rozado el 30% durante estos tres años. Y es probable que este aumento haya reducido la demanda del transporte público entre los usuarios.